[Escrito, parece ser, el 22 de enero de 2015; no sé qué me rondaría por la cabeza aquel día...]
- COLOR DE LAS NARANJAS
- DESAGÜE DE LA DUCHA
- LONCHA DE JAMÓN
Inconexo. Espontáneo. Relatar algo distópico a la par que filosófico, cotidiano; irreverente, ¿sensual?. Pensamientos, juegos de palabras, explosión, realidad, comentar la realidad. Todo. Un suspiro. Billetes, atunes y tractores. Creatividad estrafalaria.
Abrir, cerrar. Abrir, cerrar. Se encendió, se apagó. Por alguna extraña razón aquello que atónito contemplaba extendía innumerables haces de luz cuando lo contiguo a ello era abierto; análogamente, la luz fenecía en cuanto lo contiguo aproximóse al ángulo crítico. Resultaba interesante; ¿para qué demonios algo así podría suceder? Era una especie de sincronización mágica, una dualidad inseparable entre lo mecánico y lo ondulatorio. Sí. Ondulatorio; si bien, para muchos, tras esa categorización subyacía una dualidad subordinada a la anterior: la dualidad de onda en tanto que particular. Particular en tanto que partícula.
Aquel mecanismo solo podía verse explicado por el afán ante lo pragmático. Así pues, ‘obtusar’ aquel ángulo permitíame vislumbrar con meridiana claridad el nuevo subespacio al que me encontraba, mientras que al ‘agudizarse’ tal ángulo conseguíase llenar de oscuridad el inframundo que tras ello se dejaba atrás.
Poco importaba. 50 o 60 hercios. Europa o las Américas. Bien es cierto que todo puede ser susceptible al cambio, pero no creí que la compañía eléctrica quisiera apostar en mí como estandarte de una pueril sublevación ante lo que ya se hallaba normalizado en el viejo continente europeo. Abrí la nevera y saqué el jamón.
El jamón se encontraba en el compartimento inferior, junto al aire que contenía toda la habitación; si bien más frío. El paquete estaba abierto. ¿Quién pudo haberlo abierto? Lógicamente, lo abrí yo. Vivo solo y no recuerdo visitas recientes. Mis dedos se deslizaron por aquel abrupto terreno que conformaban las lonchas dispuestas una tras otra y, ante la nula indecisión producida por no saber cuál de aquellas idénticas lonchas coger, cogí una. Y me la comí.