martes, 11 de septiembre de 2018

Loncha de jamón

[Escrito, parece ser, el 22 de enero de 2015; no sé qué me rondaría por la cabeza aquel día...]


- COLOR DE LAS NARANJAS
- DESAGÜE DE LA DUCHA
- LONCHA DE JAMÓN

Inconexo. Espontáneo. Relatar algo distópico a la par que filosófico, cotidiano; irreverente, ¿sensual?. Pensamientos, juegos de palabras, explosión, realidad, comentar la realidad. Todo. Un suspiro. Billetes, atunes y tractores. Creatividad estrafalaria.

Abrir, cerrar. Abrir, cerrar. Se encendió, se apagó. Por alguna extraña razón aquello que atónito contemplaba extendía innumerables haces de luz cuando lo contiguo a ello era abierto; análogamente, la luz fenecía en cuanto lo contiguo aproximóse al ángulo crítico. Resultaba interesante; ¿para qué demonios algo así podría suceder? Era una especie de sincronización mágica, una dualidad inseparable entre lo mecánico y lo ondulatorio. Sí. Ondulatorio; si bien, para muchos, tras esa categorización subyacía una dualidad subordinada a la anterior: la dualidad de onda en tanto que particular. Particular en tanto que partícula.
Aquel mecanismo solo podía verse explicado por el afán ante lo pragmático. Así pues, ‘obtusar’ aquel ángulo permitíame vislumbrar con meridiana claridad el nuevo subespacio al que me encontraba, mientras que al ‘agudizarse’ tal ángulo conseguíase llenar de oscuridad el inframundo que tras ello se dejaba atrás.
Poco importaba. 50 o 60 hercios. Europa o las Américas. Bien es cierto que todo puede ser susceptible al cambio, pero no creí que la compañía eléctrica quisiera apostar en mí como estandarte de una pueril sublevación ante lo que ya se hallaba normalizado en el viejo continente europeo. Abrí la nevera y saqué el jamón.
El jamón se encontraba en el compartimento inferior, junto al aire que contenía toda la habitación; si bien más frío. El paquete estaba abierto. ¿Quién pudo haberlo abierto? Lógicamente, lo abrí yo. Vivo solo y no recuerdo visitas recientes. Mis dedos se deslizaron por aquel abrupto terreno que conformaban las lonchas dispuestas una tras otra y, ante la nula indecisión producida por no saber cuál de aquellas idénticas lonchas coger, cogí una. Y me la comí.

martes, 17 de enero de 2017

Una pequeña reflexión sobre los éxitos musicales y el reggaeton

Tremendo respeto hacia todas las canciones que están, estuvieron y estarán en las listas de éxitos. Porque si lo están es por algo, si el reggaeton es un éxito arrollador no es porque los illuminati nos quieran atrofiar el cerebro, sino porque posee patrones rítmicos, melodías, efectos sonoros llamativos, etc.

Tengo dudas sobre hasta qué punto la letra, en tanto que contenido, condiciona o no un hit; yo creo que no. No nos engañemos, hay canciones que hemos escuchado dos mil veces y no nos hemos parado a escuchar comprensivamente la letra; la cantamos y no sabemos semánticamente lo que cantamos, nos quedamos con las palabras a nivel fonético. Probablemente, una canción con estructura de hit podría hacer apología del nazismo, que sería un éxito igual. Es posible que, si evitase la palabra 'nazi' o derivados, podría serlo sin ningún problema, porque al escuchar una canción, para que una letra nos sorprenda de primeras, alguna palabra debe tener que haga que nos 'salte la alarma', pero vaya, que si no las hay, la canción pasará nuestro indulgente filtro. No obstante, podríamos hablar sobre el papel subliminal que ello conlleva, como en el caso de muchas letras de reggaeton machistas, que no se escuchan conscientemente pero sí a un nivel inconsciente, y algo queda, pero eso es otro debate.

El caso es que una canción exitosa es un crackeo, hackeo, una intromisión en toda regla en nuestro cerebro, es un algo que conoce las vulnerabilidades a las que responde nuestro cerebro y se aprovecha de ellas para que no se nos quite de la cabeza. Y eso es digno de admiración. Escucha una canción, y pregúntate qué la hace tan pegadiza; quizá sea un riff de trompeta, una melodía constante del sintetizador, una pandereta constante, los coros, el timbre de voz (súper importante), etc etc etc. Y cualquier canción exitosa es una genialidad por cualesquiera que sean esos elementos.

Además, no hay que olvidar que todo género proviene de otro, creándose al final geniales mezclas, como las canciones de Shakira, con elementos de la música latina, sobre todo percusión, y el synthpop (pop de sintetizador), o muchas canciones de Justin Bieber, que se enmarcan dentro de un género llamado Tropical House, elementos de música electrónica con instrumentos regionales exóticos; y si eso casa bien, si es agradable al oído de millones de personas, eso es una genialidad y un paso más de mestizaje musical, donde cada vez el entramado de géneros es mayor.
Así, a cada instrumento hay que tenerle un respeto y una admiración genuina.

Como ejemplo, la canción "Reggaetón Lento" de CNCO (https://youtu.be/bdbXOCHvWIQ), que hasta hace dos días ni conocía. ¿Qué es aquello que la hace pegadiza? Probablemente, al margen de apostar por un género intrínsecamente exitoso, lo que la convierte en hit sea la frase "la noche está para_un reggaeton leento". Más que por riqueza melódica, por ritmo. Y dentro del ritmo, la sinalefa en 'para_un' y el alargar la 'e' en 'leento' consiguen hacerla, a mi modo de ver, pegadiza. Claro, no es solo la frase, sino la polifonía durante esa frase y el ritmo de fondo. Imagínate la partitura rítmica de la batería y abajo la de la voz; a lo mejor, si no fuera por ciertos momentos en los que se 'solapan' un golpe en el bombo con la sílaba de ese momento, no crearía la misma sensación, y dejaría de haber sido un hit. ¿Por qué? Complejo a la par que fascinante, con, en mi opinión, algo de matemática y algo de magia. No sabemos a ciencia cierta por qué una canción consigue ser pegadiza y otra no. Muchas veces, parece una suerte de alquimia, en tanto que no llega a la formalidad académica de la Química, pero guarda un halo de misterio indescifrable.

Así que, amigos, menos reggaetofobia y más pansexualidad musical.

lunes, 15 de junio de 2015

Alegato en pro del humor negro


Mucho se ha comentado y escrito desde que, en el día de ayer, Eduardo Inda mostrase a Rafa Mayoral (Podemos) el siguiente tuit de Guillermo Zapata (nuevo edil de cultura en el ayuntamiento de Madrid por Ahora Madrid) durante el programa ‘LaSexta Noche’:

A modo de reflexión inicial, no quepa ninguna duda de que, al margen de este tuit en concreto, por parte de muchas personas y de ciertos sectores se busca desestabilizar a las nuevas fuerzas progresistas surgidas como consecuencia de un descontento con la política actual y, aún más, si estas ya se han hecho con la alcaldía de importantes ciudades españolas, materializando su irrupción en el panorama político nacional. Para ello, cualquier pretexto es bueno para pretender conseguir dicho objetivo; si no es posible desacreditar al adversario por hechos y acciones relevantes de su vida personal o política, se rebusca hasta encontrar el menor atisbo del tan preciado como incendiario ‘material sensible’.

Pero no voy a entrar a valorar la legitimidad o no de tales acciones, ni a excluir de dicha estrategia a ningún sector ideológico, puesto que, tanto desde la izquierda como desde la derecha se intenta encontrar las cosquillas al adversario, en algunos casos como una sana exigencia de revisión y coherencia política, mientras que en otros solo es debido a un mero afán desestabilizador.

El tema que realmente quiero tratar –y que llevaba tiempo con él en mente– es el del humor negro. Quien pudiera ver la intervención de Inda tras la réplica de Mayoral, escucharía que, para el periodista, tal tuit no puede ser calificado de humor negro, sino más bien como algo [añada aquí el adjetivo que se asemeje al sinónimo más rimbombante de ‘desagradable’]. Queriendo superar esta discusión inicial, obviaré que el tuit de Zapata es, al margen de adjetivos, humor negro.

Y, ¿qué es el humor negro? Veamos la definición del DRAE:


Para que no se nos escape ni un matiz de la definición, veamos qué se entiende por ‘humorismo’ (en su primera acepción, la más acertada al caso): “Modo de presentar, enjuiciar o comentar la realidad, resaltando el lado cómico, risueño o ridículo de las cosas”.

Así, reescribiendo de un modo más amplio la definición de humor negro, este es un ‘modo de presentar la realidad que se ejerce a propósito de cosas que suscitarían, contempladas desde otra perspectiva, piedad, terror, lástima o emociones parecidas’.

Bien, de esta definición objetiva (si ofrecemos a la RAE el poder de otorgar la objetividad a las definiciones) se extrae que el humor negro, en cuanto ‘modo’, “modo de presentar la realidad”, se ubica en una dimensión en la que no suscita “piedad, terror, lástima o emociones parecidas”. Es por ello por lo que el humor negro no puede ni debe ser juzgado en base a convicciones morales ni éticas establecidas. El humor negro está exento, per se, de (las habituales) inspecciones morales.

Por tanto, no solo creo que esta sea mi opinión, sino que se deduce de la definición que esta clase de humor jamás debería ser un elemento definitivo para juzgar moralmente a alguien puesto que, tratándose este de un plano alternativo de comentar la realidad, no son extrapolables a dicha dimensión los criterios habituales con los que analizar y juzgar actos o acciones. Humor negro es la ausencia absoluta de juicios de valor dados por cualquier tipo de emoción empática.

¿Se podría afirmar que el humor negro es ese solar autogestionado de un modo anárquico sobre el subsuelo de la realidad? Pues sí, podría afirmarse. ¿Podría afirmarse que, por todo lo expuesto anteriormente, el humor negro solo tiene los límites que, a nivel individual, uno quiera ponerle en su modo de crearlo e interpretarlo? Pues sí, podría afirmarse. ¿Afirmemos pues, que en la dimensión del humor negro, los juicios de valor, emociones y sentimientos más nobles y dignos que cimientan, o deberían cimentar nuestra sociedad son sesgos que lo ‘ensucian’ de ‘sanas impurezas’? Afirmémoslo. ¿Así, si un familiar mío ha muerto por cualquier tipo de causa, debo comprender que en el ‘deshumanizado’ terreno del humor negro cualquier tipo de broma al respecto, aun siendo posiblemente de mi total desagrado, tiene cabida y que solo existe el límite que el autor de la broma quiera imponerse y el que yo como espectador decida ponerle a mi interpretación de dicha broma, siendo siempre mi limite interpretativo un límite personal y jamás como una incursión en el desvedado terreno del humor negro? Pues sí.

Desde luego, me gustaría pensar que mi modo de ver el asunto debiera permanecer en una línea similar a lo largo de mi vida, y que este no cambie por la vivencia personal de desgracias, ni por una aún mayor sensibilidad hacia los temas más crudos de la realidad. Y es que considero que en contadísimos casos debemos ser capaces de mostrar una ausencia de empatía psicopática, dado que el objeto de nuestro juicio resulta ser un terreno de naturaleza estrictamente amoral, como sería el caso del humor negro.

No obstante a todo lo dicho, comprendo que alguien que desempeñe un cargo público deba comedirse a la hora de llevar a cabo tal tipo de humor y, de haberlo ya hecho y dejar constancia de ello, pedir las disculpas más oportunas posibles. Pero no pedir disculpas por el hecho de haber obrado mal, sino más bien como un gesto de comprensión hacia aquellos que juzguen desde un plano moral ese tipo de humor, disculpándose por si ha podido ofender a alguien, dejando claro que lógicamente no era su intención ofender a nadie.

En este punto, me gustaría mostrar mi asombro por quienes consideran el humor negro como una incitación al odio, y es que el humor negro tiene lo mismo de incitador al odio que un videojuego de violencia extrema. Existen, y, como el humor negro, causan polémica; y su carácter deshumanizante o incitante al odio se llevaría a cabo en aquellos que carecen de la suficiente madurez (entendida como un asentamiento de fuertes convicciones morales universalmente reconocidas como nobles) como para comprender que, en ambos casos, se trata de dimensiones donde no es posible juzgar las acciones cometidas con la óptica de la realidad social. Vergonzosos, horripilantes, estremecedores, crueles… son los hechos ocurridos en la realidad, pero no los comentarios que relativos a ellos se hagan en el marco del humor negro.

Además, referido a la controversia que suscita el humor negro, quisiera sacar a escena la locución latina animus iocandi, que no solo es una locución latina sino una figura jurídica, por la cual se entiende que lo dicho al amparo de la misma se ha dado con ánimo de broma y sin la intención de ofender a nadie en particular.


Como reflexión final, considero que debería mostrarse muchísima más comprensión en cuanto aceptación a la existencia del humor negro y la capacidad de identificarlo como tal. De hecho, creo que habría que tener más cuidado con quienes muy enérgicamente saltan a la mínima traza de humor negro y no tanto con aquellos que lo ejercen y aceptan, dado que en muchos casos ese comportamiento demuestra una intolerancia hacia una visión más amplia de la realidad y de los infinitos planos que la conforman y que, a mi modo de ver, revelan un falso asentamiento, un asentamiento no verdadero de los principios morales más básicos en la mente del individuo. Así, quien ejerce el humor negro desde la madurez es capaz de mostrar un grado de abstracción sobre el plano que conforman los juicios de valor, lo que demuestra que es capaz de expandir sus fronteras sobre aquello que ya tiene firmemente asentado, mientras que aquel exaltado ‘desentendedor’ del humor negro no es capaz de abstraerse de la realidad dada por sus juicios de valor porque a duras penas consigue mantener débilmente anclados una serie de principios morales de los que se cree tan poseedor como aquellos que racionalmente los han asentado y hecho suyos, mientras que él se complace en su aparente bondad y firmeza moral.

miércoles, 28 de enero de 2015

Sobre la igualdad de género entendida como paridad numérica

«Tsipras no incluye a ninguna mujer ministra en su nuevo gabinete» (El Mundo)
«Tsipras anuncia un gabinete sin ministras y con tres 'superministros'» (Europa Press)
«Tsipras no confía en ninguna mujer para el Gobierno más izquierdista de Europa» (El Correo)

Tras apenas 48 horas del triunfo electoral de Syriza el pasado domingo en Grecia, conocemos la composición del nuevo equipo de gobierno, en el que no se encuentra ninguna mujer en los escalones más altos de la jerarquía gubernamental. Lógicamente, la inmensa mayoría de los medios de comunicación en España se han hecho eco del asunto, y es tema de debate y opinión apresurada en magazines de actualidad y tertulias varias.

De todos es sabida la celeridad actual con la que se precisa de opiniones: rápidas, concisas, sin lugar al análisis profuso, en donde una intervención de más de 20 segundos resulta excesiva; nada de tramas discursivas complejas o por el contrario no se conseguirá una ‘agilidad’ en el debate –a propósito del tema, recomiendo el libro ‘La comunicación jibarizada’ de Pascual Serrano, Ed. Península–.

Así pues, nos encontramos con que la opinión cuasi unánime resulta de rechazo hacia esta desigualdad en el nuevo equipo de gobierno. A priori, cualquiera está de acuerdo en eso, no hay más vuelta de hoja. Uno de los argumentos que se esgrime para afear esta decisión es el hecho que las mujeres deben tener un papel importante en la sociedad, lo que va a quedar manifiesto en la designación de un mayor número de cargos femeninos en las filas del gobierno. Se dice que eso es necesario, puesto que ese gesto dejará constatada la igualdad de oportunidades que existe en la sociedad, demostrando que el machismo queda superado.

Y es a partir de aquí cuando empieza a ser necesario un mínimo análisis sobre la cuestión. En primer lugar, debe resaltarse la necesidad impetuosa hacia ‘lo políticamente correcto’ que se da en la actualidad, donde cualquier manifestación de opiniones queda anulada desde un primer momento si no pasa por ese filtro, con independencia de lo que esa opinión exprese. Así, la extrema sensibilidad hacia el mínimo atisbo de incorrección política, entendido como opuesto a ‘lo políticamente correcto’, deja paso a una incapacidad irracional –aunque fruto de la razón– de comprender, e incluso escuchar o leer, la totalidad de una opinión que se cimiente sobre alguna de esas incorrecciones. Por tanto, puedo afirmar, al menos a título individual, que ‘lo políticamente correcto’ es un cáncer actual de nuestra sociedad, fruto de un juicio falaz, enmascarado bajo nobles e incuestionables principios de ética y justicia.

Tras tener esto presente, pasemos a la siguiente cuestión: se asume como resultado palpable de la asimilación de la igualdad de género por parte de nuestra sociedad el hecho que un gobierno cuente con un número significante de mujeres. En otras palabras, la equidad numérica de hombres y mujeres en un gobierno es muestra de una sociedad que ha superado las desigualdades de género y tiene asumida la igualdad del hombre y la mujer. Bien, eso es lo que inconscientemente se cree, al menos bajo mi opinión. Pero, ¿qué hay tras esto? Pues una devaluación bastante preocupante del concepto de igualdad de género. Y es que se asume la frívola consecuencia de la paridad numérica como la consagración de una superación que atañe a lo moral. Y lo más preocupante es que las propias mujeres se autocomplazcan con ello. Sí, lo sé, de alguna manera visible, práctica, debe quedar constatada la igualdad de género, pero no así, porque esto no es más que la banalización y frivolización de un tema tan serio y noble. Nos autocomplacemos con el hecho visible, desentendiéndonos por completo de la concepción moral que cada uno tiene sobre la igualdad de género, el autoconcepto que cada uno tiene de ello; eso no preocupa, entendemos, como ya vengo diciendo, que nuestro concepto de igualdad de género debe de ser el correcto, ya que tengamos mujeres al frente de un gobierno así lo constata.

Así pues, se entiende la igualdad de género en tanto igualdad numérica de sexos opuestos. Y esto, precisamente esto, genera, bajo mi punto de vista, un efecto totalmente contrario al que se quiere conseguir. La necesidad que crea el deber ético de conseguir esa igualdad numérica (quien dice igualdad también dice ‘lo más cercano a ello’; sería enfermizo pretender conseguir un 50-50 exacto) nos crea una visión fraccionada del ser humano: se busca una balanza equilibrada, cuando la concepción que debe tenerse es la de una balanza con un solo plato: el género humano. Creyendo avanzar humanamente con esa paridad numérica, conseguimos retroceder: así, la mujer, el género femenino, es concebido como una ‘masa de personas’ por las que se debe velar en su equilibrio respecto a los hombres. Ello genera una concepción forzada, no espontánea, de la igualdad de género. No se asume en lo más interior de uno como algo natural el tema de la igualdad, y no se asume como natural porque el cáncer de lo políticamente correcto prima el resultado visible, el ‘postureo cara a la galería’ antes que la verdadera asimilación moral de la igualdad de géneros. ¿Por qué? Porque el concepto como sociedad que se tiene sobre el tema es algo abstracto; se busca la materialización de ese concepto –la paridad numérica–, pero se desatiende el concepto, la concepción de cada uno.

En mi opinión, en una sociedad donde realmente se asuma la igualdad de géneros uno no se preocupa de esa necesidad ante la paridad numérica, ¿por qué? Porque se tiene asimilado que no es cuestión de un `x+y’, sino de un ‘z’, donde z=x+y. Claro, lo complejo en esto es que en una sociedad totalmente desigual y sin conciencia de igualdad de géneros también compartirían parte de esta visión, ya que tampoco se preocuparían en pensar en esa igualdad de géneros, puesto que no creen en ella. PERO ES QUE ES TOTALMENTE DISTINTO. En el primer caso, la gente no se preocuparía en tener la igualdad presente PORQUE LA TIENEN ASUMIDA, porque entienden que la igualdad real no es la perversión y la frivolidad de decir: ‘debemos tener 4 hombres y 4 mujeres para que se DEMUESTRE que somos una sociedad igualitaria en ese aspecto’; tenemos asumido el significado real que supone la igualdad de género y miramos a una mujer como un semejante, no como un ‘semejante forzado’, no la vemos como un ser al que darle las mismas oportunidades porque lo contrario es machista, sino que no nos preocupamos en DARLES las mismas oportunidades porque TODOS TENEMOS INTERIORIZADOS (tanto hombres como mujeres) que el optar a las mismas oportunidades lo tienen per se, no porque se las hayamos ‘DADO’, ‘OTORGADO’ ­–Y es que el discurso basado en ‘DAR las mismas oportunidades a hombres y mujeres’ en el fondo es perverso, si bien a simple vista pueda parecer del todo noble, ya que se asume un machismo estructural, en tanto que SE DA A LAS MUJERES la oportunidad de ser iguales. Porque, no nos engañemos, cuando se dice ‘DAR las mismas oportunidades a hombres y mujeres’ no nos referimos a que el colectivo ‘hombres + mujeres’ sea el que dé las mismas oportunidades tanto a hombres como a mujeres. Es obvio. Si quien parte en posición de desventaja es la mujer, ¿cómo va a ser un colectivo en el que haya mujeres el generador de esa igualdad de oportunidades? Es una contradicción de por sí. Tras ese discurso se tiene interiorizado un machismo estructural, porque son los hombres quienes dan la oportunidad a ‘esa gente’, a las mujeres, de ser iguales, ‘de llegar a ser como ellos’. Poniendo un ejemplo, es como afirmar que en una sociedad racista se diga: ‘debemos dar igualdad de oportunidades a blancos y negros’. Coño, ¿cómo va a ser la gente de raza negra la artífice de generar oportunidades para ellos mismos? Al final son los de raza blanca quienes les van a ‘otorgar’ ese derecho a ser igual... Quizá alguno interprete que estoy despreciando la lucha de las mujeres por afirmar que tras ese discurso se oculta el que son los hombres quienes les dan el ‘derecho a ser iguales’ a las mujeres. En modo alguno. La lucha de las mujeres, es, igual que la lucha llevada a cabo por cualquier colectivo oprimido, una consecuencia lógica del querer cambiar esa situación que les desfavorece. Pero no contradice mi argumento; quien diga que ‘hay que dar a hombres y mujeres las mismas oportunidades’ puede afirmarlo teniendo presente la suma importancia de la lucha femenina por cambiar su situación al mismo tiempo que tener asumido ese machismo estructural, aunque esa persona se crea que por tener en cuenta la lucha femenina automáticamente sea imposible que en ella quepa algún tipo de idea machista interiorizada–. En cambio, en el segundo caso de sociedad que no se preocupa por la existencia de paridad numérica en cuanto a géneros opuestos, es por el hecho de que esa sociedad NO CREE en la igualdad de género. En un caso no se piensa en la igualdad porque se tiene interiorizada y va a acabar dándose como algo espontáneo y natural, porque esa idea está asumida; no se entiende la igualdad como algo meramente numérico. Mientras que en el otro caso no se piensa en la igualdad porque sencillamente no se da en la conciencia colectiva. Y así, en medio, estamos nosotros, quienes pensamos de manera consciente en la igualdad de géneros porque realmente no la tenemos asumida en nuestra conciencia colectiva, y debemos hacer el acto de pensar en ella, creyéndonos que esa igualdad es la del mero hecho de paridad numérica y no un concepto moral infinitamente más amplio.

Con todo, me parece que resulta interesante comentar una de las posibles maneras de entender este tema. Así, no asumiré ninguna proclama políticamente correcta y hablaré de la mujer, como tal, como género, sin que ello contravenga mi visión unitaria del género humano, ya que, para poder tener una visión unitaria, debe conocerse a las diferentes partes para poder integrarlas, con sus similitudes y diferencias, en una única ‘supravisión’ amplia que englobe a todos.

Y empezaré afirmando algo totalmente políticamente incorrecto con rotundidad: Hombres y mujeres no son iguales. Es algo totalmente obvio. Biológica y evolutivamente quedan bastante claras nuestras diferencias, las cuales se fundamentan en que unos son los que van a ‘aportar la semilla’ y otros (otras) los que (las que) gesten al nuevo ser. En torno a esa idea vienen a fundamentarse las diferencias biológicas. Adentrándonos más sobre esa idea, debemos tener en cuenta las diferencias evolutivas, antropológicas. Al igual que otras muchas especies animales, es innegable que, desde sus inicios, el hombre ha sido el encargado de vérselas con los otros hombres de la tribu para conseguir reproducirse con la mujer deseada, a la cual fecundar y proteger a ella y a su descendencia. Como digo, por mucho que el cáncer de lo políticamente correcto se alarme sobre esta afirmación, es totalmente obvia, y quien no quiera verlo no conseguirá ver como semejantes a hombres y mujeres, porque desatender las diferencias y considerarlas un tabú es el paso más importante para conseguir una igualdad de género falsa, de pacotilla.

Así pues, atendiendo a ideas simples sobre la teoría de la evolución darwinista se entiende que proliferará la descendencia de aquellos individuos con mejores genes y mejor adaptados al medio. Lo que implica, en un plano emocional, que hombres y mujeres tengan necesidades distintas, ya que, por naturaleza, unos sean los seductores y otros (otras) los (las) seducidos (seducidas), lo cual genera que ambos sexos, si bien pueda decirse que valoren las mismas cualidades, aptitudes y actitudes, cada género, por razones evolutivas, lo haga con una ponderación diferente sobre cada parámetro. No va a buscar lo mismo alguien cuyos genes estén programados para defender su territorio y a los suyos que los de alguien que busca de esa protección, a fin de poder sacar adelante sus crías. Y eso es así. Podemos estar en pleno siglo XXI, pero nuestros genes están programados como nuestros ancestros de hace miles de años, por lo que es nuestra obligación aceptar, estudiar y entender nuestras diferencias a fin de llegar a una mayor comprensión del otro, lo que forme, al final, una humanidad hermanada, si así queremos decirlo, donde desde el conocimiento y comprensión de ambos sexos se llegue, de forma natural y espontánea, a la interiorización del concepto de igualdad de géneros. Al respecto, recomiendo leer a Mario Luna sobre nuestras diferencias ‘intraespecie’ y entenderlas como algo que nos lleve más a la mejora mutua que a todo lo contrario.

Con todo esto, me gustaría proponer una visión del género femenino en la que se sea capaz de tener presentes los aspectos diferenciadores y similitudes mutuas, sin caer por ello en contradicción; compatibilizando ambas percepciones. Así, considero que debe interiorizarse una percepción basada en diferentes planos de una misma realidad. Es decir, ‘la realidad’ (el género femenino) desglosado en diferentes planos que en su conjunto formen un plano único. Uno de esos planos sería el comentado anteriormente; el que entiende las diferencias emocionales en tanto que evolutivas, o viceversa, por lo que debemos conocer las necesidades emocionales de cada sexo y, más bien, ‘regocijarse’ en ellas; verlas como una virtud y maravillarse de cómo el saber llevar esas diferencias y cómo ‘jugar’ con ellas y asumirlas pueda llevar a una verdadera satisfacción plena de ambos sexos, viéndose entendidos y cubiertos por las necesidades emocionales específicas de cada sexo –y persona–, capaces de que estas se satisfagan tanto por el sexo contrario como por el propio, aprovechando de manera potenciadora el conocimiento de ambos sexos por parte de los individuos de un mismo sexo.

Por otra parte, tener en cuenta el plano –o conjunto de planos; como cada uno quiera– que engloba todas nuestras semejanzas, refiriéndome básicamente al plano relativo al de la justicia, la política, los derechos, etc. Dentro de este plano debemos tener profundamente asimilados que todos los motivos por los cuales somos iguales son los mismos, tanto para hombres como para mujeres; no tenemos, por ejemplo, la misma igualdad de oportunidades por X motivo los hombres e Y motivo las mujeres, sino por el hecho de ser seres humanos. Así, no se pone en duda la valía de mujeres ni de hombres, puesto que ambos tienen la misma. Y si se da que en la composición de un gobierno no hay mujeres, o la proporción está claramente descompensada hacia alguno de los dos sexos, no pasa absolutamente nada, puesto que la valía y la preparación individual han trascendido sobre la necesidad de una paridad numérica en cuanto a sexos. En este sentido, muchas veces se recurre al argumento falaz de decir: ‘no me creo que en toda Grecia (en este caso) no haya mujeres con más valía que estos señores’. Claro, claro que las habrá, como seguramente también haya hombres con más valía que esos, pero uno se rodea de una cierta gente, de proporción heterogénea en cuanto a sexos, y en base a múltiples criterios eliges a quien consideras más apto para un puesto. Claro que probablemente haya gente –mujeres U hombres– más aptos que ellos, o quizá no, pero en cualquier caso quienes han elegido su designación ha sido porque les conocen, es obvio; uno no conoce a TODOS los habitantes de un país como para decirse: ‘venga, voy a buscar un cierto número de mujeres preparadas para formar gobierno'. Y, así, el cáncer de lo políticamente correcto lleva a buscar la paridad numérica, forzando esa situación, sin que, en este caso, una mujer, sepa si se le ha puesto ahí por su valía o por el ‘postureo’ de cara a la galería, demostrando que ambos sexos tienen la misma igualdad de oportunidades.


Por tanto, no debería ofender a nadie esta decisión, puesto que la paridad numérica de sexos opuestos no ha de ser una exigencia, sino que ha de tenerse el convencimiento que quien ocupa un cargo es por méritos propios y por el obvio hecho que en el círculo de conocidos de alguien no se da una paridad numérica en cada ‘subgrupo’ que engloba a todos ellos (“anda, qué bien, voy a formar un gobierno de igual número de hombres y mujeres porque casualmente conozco a 10 buenos economistas, 5 hombres y 5 mujeres; 4 buenos juristas, 2 hombres y 2 mujeres, 10 expertos en educación, 5 hombres y 5 mujeres... y puedo permitírmelo”).

sábado, 7 de junio de 2014

Ciencia: ¿Un saber hegemónico? (4-10-2012)

Rebuscando por el ordenador he encontrado esto, ignoro si está incompleto (lo más probable) o quise acabarlo así:

"Muchos consideran la ciencia como el eje de todo lo habido y por haber, la piedra roseta que a todo da explicación y en la que es imprescindible invertir. Mucha gente, falta de conocimiento científico o con una opinión poco elaborada, es muy probable que salten irritados ante el hecho de cuestionarse los millones y millones de euros, dólares... que se dedican anualmente al estudio científico y la experimentación. "¡Pero qué dices, la ciencia es imprescindible para cualquier sociedad!" o "¡Sin la ciencia estaríamos muertos! ¿Por qué crees que muere menos gente ahora que hace 100 años?"; y sí, tienen razón, pero, como ya he dicho, es muy probable que opinión resulte 'coja', que estén faltos de otros enfoques respecto al tema.

En primer lugar, debemos tener en cuenta que la ciencia es muy amplia: puedes encontrar la cura al cáncer o realizar un estudio genético que determine la frecuencia con la que nacen individuos con un ojo de cada color. Por tanto, no hay que idolatrar ni adorar a la ciencia como término global, como sinónimo de 'sabiduría', 'progreso' y demás calificativos; hay que saber diferenciar y establecer prioridades. Muchas veces, los propios estudiantes 'de ciencias' vemos -o hemos visto- en algún momento esta disciplina como 'lo más', quedando literalmente maravillados y llegando a pensar, en algunos casos que eso "de las letras" es algo que no le llega 'ni a la suela de los zapatos' a la grandiosa ciencia.

Como he dicho, anualmente se invierten millones en proyectos científicos: estudios contra enfermedades, catalogación mediante chips de especies animales, la búsqueda de vida, 'de algo' en otros planetas; la búsqueda de partículas subatómicas que explicarían el origen del universo -búsquedas que requieren de sofisticadísimas instalaciones y equipos informáticos-, la secuenciación íntegra del ADN del plátano, etc, etc, etc. ¿Con esto qué vengo a decir? La variedad de investigaciones que forman parte de la ciencia, por ridícula o extraordinaria que dicha investigación nos parezca.

Perfecto. Tenemos una visión aproximada de la ciencia y sus investigaciones; volvamos a poner 'los pies en la tierra'. Vivimos en un momento de plena crisis mundial provocada por los grandes poderes monetarios internacionales y millones de cosas más que podríamos decir. Sabemos que es una crisis que nosotros, los ciudadanos, no hemos generado; no ha sido producto de nuestra codicia ni nuestras ansias de poder, no hemos realizado operaciones financieras con millones de dólares asumiendo grandes riesgos, y ni mucho menos hemos especulado con un bien básico como es la vivienda, ni hemos invertido una millonada en armamento para ensanchar nuestros bolsillos gracias a las muertes injustificadas de nuestros 'compañeros' del planeta Tierra.

Sabiendo esto, sabiendo que miles de personas mueren diariamente a causa de la desnutrición, enfermedades producidas por el feroz sistema capitalista del resto del mundo, que algunos de estos países tercermundistas carecen de sistemas de 'gobierno' -u ordenación territorial, por si 'gobierno' nos suena demasiado posesivo- el cual les permita servir mínimamente a sus ciudadanos, siendo estos gobiernos una completa tiranía en manos de grupos armados y opresores; además, sabiendo los cientos de desahucios que hay solo en nuestro país, con gente en el umbral de -o en la pura- pobreza, sin oportunidades, sin ayudas. Sabiendo esto, sabiendo; ya sabemos..."

Vivir: algo utópico si no disponemos de dinero (25-7-2012)

Rebuscando por el ordenador he encontrado esto, ignoro si está incompleto (lo más probable) o quise acabarlo así:


"Los animales son libres, no conocen de límites territoriales; países, regiones. El ser humano es un animal. Como animales, desde nuestros inicios nos establecimos en la naturaleza. Cabe recordar que todo el terreno del planeta Tierra, excluyendo núcleos urbanos y cualquier tipo de infraestructura, es naturaleza; por tanto, vivíamos ‘allí’, con la libertad de establecer nuestro “hogar” allá donde quisiéramos, sin que nadie lo prohibiera. Podíamos arriesgarnos y plantarnos en una zona frecuentada por animales salvajes y carnívoros. ¿Moriríamos? A faltar de artilugios para evitarlo, seguramente; pero podíamos establecernos a pesar de los peligros. El único límite era la orografía –las posibilidades que nos presentaba el terreno–.

En cuanto a los víveres, el alimento, disponíamos de vegetales y animales; obvio. Lo mismo que ahora, ¿no? Tenemos ‘vegetales’ y animales que podemos comer, pero con una diferencia extremadamente significativa: necesitamos ADQUIRIR esos ‘productos’ mediante el empleo del dinero. Y bueno, ¿qué pasaría en caso de no querer comprar comida? Según lo establecido, todo el terreno, todo el mundo, cualquier cacho de tierra que nos imaginemos, pertenece territorialmente a un país, con un propietario en mayor o menor instancia. No existe “la tierra de nadie” –ni allá donde habitan tribus indígenas, esas tierras, por desgracia, en última instancia, corresponden al país donde estén–. Por tanto, si las tierras son propiedad de alguien, significa que sustraer de cultivos ya establecidos algún tipo de alimentos es considerado hurto. Irónica y tristemente, no podemos plantar un cultivo donde nos plazca, sin adquirir esa tierra. Por tanto, en cuanto a lo ‘vegetal’, solo nos queda la opción de conseguir lo que la naturaleza ‘nos ofrece’ de por sí. Nadie te va a meter en la cárcel por coger unas hojas de manzanilla, pero, ¿y si ya quieres coger algo más que ‘unas hojas’, algo con lo que alimentarte durante un cierto tiempo? Eso ya será algo ilegal. Quizá puedas ir cogiendo pequeñas cantidades sin que nadie sospeche, pero antes o después, si te ‘pillaran’ estarías cometiendo un delito –sí, triste pero cierto–"

lunes, 9 de septiembre de 2013

DECÁLOGO BÁSICO DEL SUPERHOMBRE* (o Alegato a la Vida Superior)

(*Ampliación libre sobre el concepto nietzschiano de Superhombre)
  • El superhombre aplica la mejor filosofía existente a su vida.
  • El superhombre disfruta y se maravilla por cada movimiento de su cuerpo, por cada sensación táctil, por cada sonido armónica o anarmónicamente combinado, por cada olor, por cada fragmento de visión y la interacción atómica que en ella reside, por cada sabor, por el hecho de pensar. El superhombre disfruta de cada acción -disfruta de manera intensísima del PRESENTE-, no por creer mediocremente ser la última, sino por no poder permitirse no disfrutarla; se hallaría confinado a la mediocridad si no disfrutara de cada segundo de su existencia. El superhombre ama cada célula de su cuerpo; sabe que millones de años de evolución biológica no han sido en vano, sabe que es la máquina más perfecta de la Evolución, por lo que no puede permitirse ser un ente mediocre; iría en disonancia con la evolución sufrida. Por ende, carecerá de problemáticas reales, resultando estas en enseñanzas didácticas y no pudiendo permitirse la mínima degradación psíquica ante una adversidad vivida.
  • El superhombre se alimenta de manera equilibrada, maravillándose de la gastronomía de cada zona y las innovaciones técnicas y científicas que han permitido disfrutar del alimento en el momento comido, tal y como este esté preparado en ese instante.
  • El superhombre bebe agua, ya que busca la máxima salud y contribuye a su buen metabolismo.
  • El superhombre realiza ejercicio físico, hallándose ágilmente capacitado para la mayoría de labores posibles.
  • El superhombre estudia, disfruta del proceso y se maravilla de los conocimientos existentes en el planeta. El superhombre debe conocer la Historia.
  • El superhombre actuará bajo su mejor yo en cualquier situación que se le presente.
  • El superhombre quiere a la Humanidad, puesto que la misantropía supondría una muerte total en vida.
  • El superhombre desentrañará la coraza física de cada ser humano que se cruce en su camino. El superhombre sabe que, al margen de ideologías, religiones y demás diferencias, en tanto que pudieran haber sido adquiridas bajo un proceso alienante, deberá descubrir el ser humano buenopornatureleza que se halla en cada individuo.
  • El superhombre se implicará activamente a lo largo de toda su vida en la mejora de su entorno y, en tanto pueda, del mundo.

miércoles, 19 de junio de 2013

Sobre el sistema penitenciario (Falta revisión ortográfica)

En primer lugar: no me pidas alternativas, porque eso requiere tiempo y estudio por parte de alguien que lo haga, pero te puedo criticar hasta la saciedad el sistema penitenciario, para la condena que sea, para el asesino, el ladrón, el pedófilo, el que descuartiza, el que roba, el que mata a toda su familia, a cualquiera.

Piensa que las prisiones tienen dos efectos: uno de cara a la sociedad, y el otro de cara al preso que lo sufre. Del primer efecto, solo piensa en lo injusto que resulta que tú sufras un acto dado (en este caso, una condena) solo para servir de ejemplo punitivo al resto de la sociedad... y bo, en cuanto al que sufre el preso... (te lo desarrollo ahora)

Primero, lo que pasa es que se parte de la idea de castigo y represión, establecemos que si alguien comete algo tipificado como 'malo' según nosotros mismos, es menester que reciba un castigo; en el mejor de los casos la cárcel, en el peor: la muerte o una muerte lenta... es triste ver cómo infinidad de personas estarían encantadas por que volviese el 'ojo por ojo'... que has matado? pues que te maten...

No creo que NINGÚN ACTO, ninguno, aunque me lo hicieran a mi o a mi familia o amigos, no creo que en la 'esencia' de ningún acto se justifique la privación de libertad de un individio, con el trato denigrante que se recibe en una cárcel. Vida no hay más que una, y me parece completamente inhumano que a alguien, independientemente de lo que haya hecho, se le prive de vivirla. Es que es atroz. Me dirás: SE LO MERECE, HA MATADO A ALGUIEN. Acaso hay alguna norma de 'justicia universal' o norma ética o moral que equipare la acción 'asesinar' a la reacción 'cadena perpetua o pena de muerte'? La base del sistema penitenciario es el castigo, y lo sabes.

Lógicamente pienso más en sistemas de reinserción, pero cierto es que quizá no todo se puede enfocar desde ese punto de vista... Yo solo digo, por lo que creo, que cuando alguien comete un delito lo hace por causas como la necesidad, avaricias personales, o trastornos mentales (no tengo ni puta idea, te digo tres causas casi al azar).

Por necesidad: pues hombre, creo que cualquier delito que entre dentro de la 'necesidad' no debería verse penado. Entendiendo que no matas a alguien por necesidad, sino que este tipo de delitos son más bien 'más leves'.

Por avaricia o demás: Defraudar, etc, etc, etc... En ocasiones lo pienso, y por ser coherente con mi crítica al sistema, creo que tampoco merecen, en su condición de seres humanos, verse impuestos por un castigo... Me dirás: un banquero. Pues oye, se le puede tener muchísimas ganas, pero aunque sea un banquero que ha dejado en la calle a miles de familias puess.. oye, si le deseamos venjanza estaríamos actuando en base al sentimiento/irracionalidad y estaríamos deseándole una acción de intensidad semejante a las que el ha cometido.

Luego, el tema de los trastornos: Aquí te englobaré tanto los que están diagnosticados clínicamente como quien no tiene un trastorno propiamente dicho pero posee características 'mentales' que le han llevado a cometer delitos.

En el caso de los que clínicamente están diagnosticados con un problema: Pues, la verdad es que, por su propia condición, ya es sabido que muchos de ellos pueden sentir placer por matar, o no ser conscientes del daño que cometen: Por este simple hecho yo les excluiria de recibir castigo.

Ahora bien, a esto te digo: soy muy crítico con lo que se diagnostica clínicamente, porque es sabido, y puedes verlo, que aun comportamientos tipificados o catalogados como 'enfermedad', más allá de esa etiqueta, ese comportamiento viene dado por una serie de vivencias. Con esto te digo, que considero muchíisimos de los casos diagnosticados clínicamente como adquiridos, dudo bastante de que se nazca con un gusto intrínseco por matar o por algo así. Por tanto, en este sentido, si antes te he dicho que te subdividía en un apartado a los 'criminales' que han cometido alguna ilegalidad en: tienen un trastorno clínico y los que no lo tienen pero tienen comportamientos propensos a cometer delitos, ahora, si mas' pillao, esa subdivisión te la fusionaría casi en su totalidad en una: quedando así los que tienen comportamientos que les han llevado a cometer un delito, siendo clínicamente diagnosticados o no.

En este sentido, te lo relaciono todo con las vivencias del individuo: Básicamente las vivencias a edad temprana: Vivir el maltrato en casa, situaciones complicadas, unos padres que no te quieren, el rechazo escolar, la burla de compañeros por ser diferente, etc etc etc. (Véase en este sentido relacionado mi sistema educativo ideal, sobre el cual no se forjarían individuos con comportamientos criminales. Por qué? Pues porque es mi sistema educativo ideal, y como es tan ideal, el individuo no delinquiría jamás, debido a su educación)

Entoonces, volviéndonos a referir a este tercer colectivo, que me parece más complejo o interesante que aquellos que lo hacen por necesidad o avaricia... Pues decirte que no me parece que alguien tenga la culpa de vivir las situaciones que ha vivido, y las cuales le han forjado unos comportamientos y le han podido llevar por unos senderos 'bastante sinuosos', sin que esa persona haya podido librarse de esos caminos... Por eso, no creo que deban de pagar con la atrocidad de la cárcel y la privación de los placeres de la vida (aunque hayan descuartizado a su madre) por el simple hecho que la personalidad que han adquirido habría sido más bien inculcada o adquirida por fuentes ajenas que no por su propia voluntar de decir: Pues venga! Voy a ponerme a vivir una serie de acontecimientos que me harán convertirme en un asesino! Por tanto, también les excluyo de la prisión.

Pero bueno, que al margen de las circunstancias propias de cada colectivo o individuo, creo que en todos las máximas por las que no deben verse privados de la libertad de vivir es la misma: la de ser todos seres humanos que, por mucho que hayamos hecho, no merecemos, ni aun pensando la sociedad que ello sirviera para aleccionarles, el castigo y la represión.

Y bueno, más allá de esto, hay multitud de testimonios de presos y expresos que han pasado por el horror de las cárceles y promulgan por su abolición, porque han vivido el ambiente que ahí hay.

Y te vuelvo a repetir, que me puedes decir, como es lógico, que te de una alternativa. No te la doy porque no la sé, porque no me he puesto a pensar en ello, y porque no es un trabajo de una persona ni de 5 minutos. Pero lo que sí he hecho ha sido darte mi postura crítica sobre el sistema penitenciario. Es una institución medieval, que se basa en la misma máxima que hace miles de años: el castigo. Aquí no aprendemos de la Historia, y por ello conservamos, ya no solo un sistema económico como el que tenemos (que, si cabe, ha evolucionado mucho más que el penitenciario), sino que conservamos, como ya te digo, una forma de castigar a los llamados delincuentes propia del medievo...

No es un tema fácil, por supuesto, es  bastante difícil despojarse del sentimiento y de la irracionalidad ocasionada al ver un atroz asesinato y que no pidamos vivazmente por el máximo sufrimiento posible del invdivíduo que lo cometió? Pues sí, supongo que es difícil, pero no me parece a mi que las cosas vayan así. Me podrás decir que es un sentimiento lo más humano que quieras, el de venganza, no te diré que no, pero ante una venganza hay una parte que se ve 'no-beneficiada', y ahí ya estamos entrando en un juego macabro.

Hay que saber mirar a un asesino a los ojos desde el punto de vista humano. No hablo de que te pongas a mirarlo si te quiere matar, porque, aunque quizá parezca contradictorio, creo en el derecho de legítima defensa (mira, otro caso por el cual tampoco metería a alguien en prisión; incluso aún por un motivo más contundente si cabe que en los otros casos). Hay que saber ver que es una persona, y que más sus circunstancais y vivencias y menos su 'alterada genética' le han llevado a cometer un asesinato. Si queremos ser una sociedad cruel martiricemos al asesino: se estrará mostrando nuestro doble rasero, porque si pedimos castigo para el asesino y ello nos alivia, nos estaremos alegrando y mostrándonos satisfechos con el mal ajeno, Y OJO que eso es uno de los rasgos de los llamados 'psicópatas'. No confundamos. Si un asesino disfruta quemando una víctima y el pueblo se complace de ver quemarse a ese asesino, es lo mismo. Si el pueblo se alegra de un ajusticiamiento, estaremos siendo testigos de la maldad humana; sustituiremos la maldad del asesino por la maldad de sus 'verdugos presenciales', ojo. Que aquí parece que si alguien se alegra de que algo malo le pase a alguien por el simple hecho que ese alguien haya cometido algo malo, ya parece que esté justificado; "se alegra del mal porque claro, ese tío cometió mal en su día, y 'se lo merece'" Ojo.

Y con algo así no se conseguiría precísamente una sociedad como promulga un 'Imagine' de Lennon, si nos movemos por la ley de Talión (ojo por ojo) y por venganzas, vamos a continuar igual que como estamos.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Pensament Propi


Bona gent, em sembla que molts de nosaltres, en general, molts d'estudiants reclamen degut al moment actual una educació pública, laica, en català, universal i tal, però no tenc sa sensació que ningú en demani una renovació total del model actual; del model sobre COM s'ensenya, més enllà d'unes qüestions òbvies com: s'ha d'invertir en educació, l'educació ha de ser de qualitat, etc...

Primer hauríem de veure què entenem per 'educació de qualitat'. Qualitat dins aquest sistema educatiu, originari de la Prússia del segle XIX (derivat de l'educació militar) o un altre sistema? La qualitat es troba en com s'ensenya, m'imagin, i crec que demanar una educació de qualitat segons el sistema establert és com qui demana un sistema capitalista de qualitat. No és possible que hi hagi qualitat a un sistema educatiu que per definició no en té.

Comptam amb un sistema dins el qual des de ben petits es recurreix al CÀSTIG i la REPRESSIÓ: Si no fas deures, si no et comportes de manera correcta, si has fet malament alguna cosa... "Tothom parla de llibertat, però ningú educa per la llibertat"; mitjançant la inclusió d'una por a l'estudiant -infant o adolescent- s'està reprimint qualsevol acció llibertadora, només es pretén fer veure a l'alumne l'existència d'una persona SUPERIOR A ELL, QUE TÉ UNA AUTORITAT, anul·lant, en general, qualsevol acte espontani de l'alumnat, ressignant-se a acceptar que l'educant 'aprendrà' de l'educador, però l'educador no gosarà estar disposat a aprendre de l'educant.

Es crea, per tant, des de que som uns infants, una estratificació de la societat. Sí, pots dir: però aquest què diu, si és normal! Aquesta relació que ens està exposant aquest l'està exagerant, però es la relació normal. Clar, és el normal segons el que hem vist. Quasi no ens és ni possible imaginar una institució educativa on no hi hagués exàmens o qualificacions, qualificacions que, alhora, fomenten una COMPETITIVAT entre l'alumant. Qui no s'ha sentit en algun moment, encara que no ho hagi dit, un poc 'superior' a un altre per veure que tu has tret millor nota? És el sistema de puntuacions una cosa eficaç? És correcte dir que JO SÓC EXCEL·LENT per haver tret un 9 i TU ETS UNA PERSONA INSUFICIENT per haver tret un 3? És clar, sembla que se'ns escapi des cervell plantejar-nos això, volem creure que en algun moment donat, persones 'que en sabien del tema' s'han reunit i han reflexionat profundament per decidir imposar aquest sistema, quan és més que obvi que aquest respón a uns interessos. Moltes vegades podem pensar que, al marge d'afers com la política o l'economia, l'educació no ha de canviar sistemàticament, com si existíssin diferents sistemes politico-economics (capitalisme, comunisme ,...), i l'educació es trobés al marge.

A més, com es pot aconseguir fomentar un interés pel meravellós acte d'aprendre a base de fer memoritzar a l'alumant conceptes ridículs, descuidant les seves curiositats innates i fent-lis fes coses que lo els hi agraden?

Crec que ho diu tot el sentiment de liberació que casi tots tenim a ses vacances, o quan ens donen uns diets de descans.. sembla inimaginable no alegrar-se de que per uns dies no hi hagi escola no? Semblaria mentida pensar que podem tenir 18 anys i anar ben feliços i amb il·lusió a classe no? Pensem en alternatives, LLUITEM PER APLICAR-LES. QUALSEVOL QÜESTIÓ D'INDIGNACIÓ EDUCATIVA ACTUALMENT ES FONAMENTA DINS AQUEST SISTEMA, EL PROBLEMA DE FONS NO ÉS VOLER LLEVAR FILOSOFIA, HISTORIA, TECNOLOGIA O POSAR RELIGIÓ I LLEVAR ES CATALÀ, EL PROBLEMA ÉS TOT, TOT EL SISTEMA EDUCATIU. DEIXEM-NOS DE RECLAMAR NOMÉS PER LES COSES DEL MOMENT, LLUITEM CONTRA UN PROBLEMA QUE TÉ MÉS DE CENT ANYS. L'EDUCACIÓ HO ÉS TOT, I AQUEST SISTEMA NO CREA CIUTADANS, SINÓ EXÈRCITS.

A mode d'introducció a l'indignació, us recoman veure sa pel·lícula "La educación prohibida", el trailer el teniu a youtube (també sa pel·lícula completa): http://www.youtube.com/watch?v=BPME2GHBe9s

sábado, 24 de noviembre de 2012

"La educación prohibida"

"La educación prohibida", una interesantísima película para conocer mucho mejor nuestro actual sistema educativo y poder ser crítico con el mismo. En las 2 horas de película se entrevistan a multitud de docentes, críticos, pedagogos que cuestionan el actual modelo de educación, proveniente de la Prusia del siglo XIX.