"Los
animales son libres, no conocen de límites territoriales; países, regiones. El
ser humano es un animal. Como animales, desde nuestros inicios nos establecimos
en la naturaleza. Cabe recordar que todo el terreno del planeta Tierra,
excluyendo núcleos urbanos y cualquier tipo de infraestructura, es naturaleza;
por tanto, vivíamos ‘allí’, con la libertad de establecer nuestro “hogar” allá
donde quisiéramos, sin que nadie lo prohibiera. Podíamos arriesgarnos y
plantarnos en una zona frecuentada por animales salvajes y carnívoros.
¿Moriríamos? A faltar de artilugios para evitarlo, seguramente; pero podíamos
establecernos a pesar de los peligros. El único límite era la orografía –las
posibilidades que nos presentaba el terreno–.
En
cuanto a los víveres, el alimento, disponíamos de vegetales y animales; obvio.
Lo mismo que ahora, ¿no? Tenemos ‘vegetales’ y animales que podemos comer, pero
con una diferencia extremadamente significativa: necesitamos ADQUIRIR esos ‘productos’
mediante el empleo del dinero. Y bueno, ¿qué pasaría en caso de no querer
comprar comida? Según lo establecido, todo el terreno, todo el mundo, cualquier
cacho de tierra que nos imaginemos, pertenece territorialmente a un país, con
un propietario en mayor o menor instancia. No existe “la tierra de nadie” –ni
allá donde habitan tribus indígenas, esas tierras, por desgracia, en última
instancia, corresponden al país donde estén–. Por tanto, si las tierras son
propiedad de alguien, significa que sustraer de cultivos ya establecidos algún
tipo de alimentos es considerado hurto. Irónica y tristemente, no podemos
plantar un cultivo donde nos plazca, sin adquirir esa tierra. Por tanto, en
cuanto a lo ‘vegetal’, solo nos queda la opción de conseguir lo que la
naturaleza ‘nos ofrece’ de por sí. Nadie te va a meter en la cárcel por coger
unas hojas de manzanilla, pero, ¿y si ya quieres coger algo más que ‘unas
hojas’, algo con lo que alimentarte durante un cierto tiempo? Eso ya será algo
ilegal. Quizá puedas ir cogiendo pequeñas cantidades sin que nadie sospeche,
pero antes o después, si te ‘pillaran’ estarías cometiendo un delito –sí,
triste pero cierto–"
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